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miércoles, 2 de mayo de 2007

Zgz 8.0 Todos los caminos llevan a Roma

El Teatro Romano está en el centro de Zaragoza. Se descubrió que estaba ahí en 1972, se pudo comenzar a visitar en 1995 y en el 2003 abrieron el museo adyacente pero yo no he ido a verlo hasta hace unos meses. Estas cosas suelen pasar, vives en una ciudad, sabes que hay lugares para visitar pero siempre dices “ya iré” y hasta que no recibes gente de fuera no lo haces.

Lo descubrí de una forma curiosa, fui con una amiga hace años al sex-shop de la calle Verónica (ahora no lo sé pero entonces era bastante cutre; el sex-shop, no el teatro) para comprar “accesorios” para una despedida de soltera y lo vi, está justo enfrente.


Hace poco que el Teatro Romano se ha convertido para mí y para alguien más en un lugar especial. Primeros besos, primeras caricias, primeros suspiros. La cultura romana ha adquirido un significado diferente.

viernes, 23 de marzo de 2007

Zgz 7.0 Cierzo

Este invierno no ha sido invierno. Este invierno apenas ha habido viento y niebla. Hasta esta semana el cierzo no ha empezado a campar a sus anchas.


Hay una canción, creo que de Labordeta, que habla de “polvo, niebla, viento y sol”. Eso es Aragón y, sobre todo, eso es Zaragoza.

Zaragoza tiene un clima muy seco, casi desértico, pero en invierno, al estar a la orilla del Ebro, suele haber mucha niebla. Y los zaragozanos odiamos la niebla. Entonces llega el cierzo y la levanta.

Hablando con una amiga a finales del año pasado le dije que aquí en invierno hay que ir con guantes, bufanda y gafas de sol. No verás más gente sonriendo por la calle como cuando los zaragozanos pasean con sus gafas de sol y su bufanda en el primer día de cierzo después de una semana triste de niebla espesa.

El cierzo también tiene sus inconvenientes:
-Da dolor de oídos, y por eso cuando sopla voy con los auriculares puestos.
-Se corta la piel de los labios y los nudillos, así que llevo siempre en el bolso un buen cacao y crema de manos.
-Levanta polvo y polen y eso hace que aumente mi alergia y que no me pueda quitar las gafas de sol aunque esté nublado porque me protegen los ojos.
-En verano, si sopla, es mejor no ir con falda porque el viento caliente casi quema la piel de las piernas.

El cierzo viaja desde el mar Cantábrico hasta el mar Mediterráneo por todo el valle del Ebro, y los zaragozanos sentimos un extraño amor-odio por él.

martes, 20 de febrero de 2007

Zgz 6.0 Ahí quiero vivir

Cuando paseo suelo ir observándolo todo. Unas veces me da por analizar los gestos de la gente (se descubren cosas muy curiosas) y otras veces voy mirando al suelo fijándome en los zapatos que llevan (dicen mucho de una persona) aunque lo más habitual es que vaya mirando hacia arriba. Me encanta fijarme en las fachadas, los tejados, los alféizares o las terrazas y así descubrí estas dos.


Lo de que ahí me gustaría vivir es una utopía. Si alguno conoce Zaragoza le diré que esa terraza del rincón, mi terraza, pertenece al edificio nº2 del paseo de Pamplona, pleno centro, y ni juntando los sueldos de toda mi vida llegaría para pagarlo. Y no exagero, esa zona es muy cara y mi sueldo muy bajo (¡quién fuera mileurista!).


Tampoco me importaría vivir ahí arriba, en la última planta del nº 76 del paseo de Sagasta, y ser propietaria de esa terraza llena de plantas.


Lo descubrí años más tarde que el otro y seguro que es más barato pero sigue estando fuera de mis posibilidades futuras. De las presentes mejor no hablo.

¿Una limosna para que esta pobrecita pueda cumplir su sueño?

miércoles, 7 de febrero de 2007

Zgz 5.0 Otra vez ella

Hace un año escribí algo sobre ella y un par de meses después lo publiqué.


Vuelo en círculos sobre la ciudad.
Veo los coches circular como hormigas siguiendo un rastro.

La gente se convierte en masas hirvientes de puntos de colores.

Las pocas zonas claras son tejados o fuentes.


Me canso de la monotonía del viaje.

Desciendo y me tumbo a dormir.

Todos pasan de largo sin verme.

Me he convertido en piedra.


Sólo de vez en cuando alguien me ve.

Se nota en sus ojos de pupilas dilatadas que acaba de salir del cine Eliseos.

Las películas les hacen mirar a su alrededor.

En algunas ocasiones incluso les hacen ver cuando miran.


Unas veces me miran con ternura, como mirarían a un bebé.

Otras con envidia, como si quisieran tumbarse a mi lado.

Las más, con asombro, como si nunca se hubieran parado a observar cómo duerme otro ser humano.

Están tan solos.

Ha pasado un mes tapada con sacos de arena, tubos, mangueras, una mini excavadora... Hubo un reventón justo delante de ella y durante unas horas el centro de Zaragoza se convirtió en una pequeña laguna. Cada día que pasaba pensaba en qué pasaría si algún obrero descuidado la rompía, pero ha sobrevivido.

Está en el cruce entre la Gran Vía, el Paseo de Sagasta, el Paseo de las Damas y el Paseo de la Constitución, en medio de un paso de cebra, rodeada de coches...

Ella, la mujer dormida frente al cine Eliseos.

miércoles, 31 de enero de 2007

Zgz 4.0 ¡ATRÉVETE A...!

Después de un descanso continúo con mi personal guía de Zaragoza, las Crónicas desde mi celda.

No sé que pintan ahí pero les busco un significado desde la primera vez que les vi.


Este edificio era el antiguo palacio de los condes de Morata o de los Luna y ahora es la sede del Tribunal Superior de Justicia de Aragón. Dicen que las figuras representan a Hércules y Teseo pero no sé si creérmelo. Tampoco sé si cuando los esculpieron trataban de amedrentar a los que iban a entrar o a los que iban a salir, si era un aviso de la dureza de carácter de los de dentro o de la seguridad que podían proporcionar.

Están en el Coso Alto, en el cruce con la avenida de Cesar Augusto (nuestro augusto fundador), y a su lado siempre hay algún policía nacional vigilando la entrada, pero ellos dos imponen mucho más respeto.

domingo, 17 de diciembre de 2006

Zgz 3.0 Sonrisas y lágrimas

La pasada primavera, en plena hecatombe emocional, escribí un post sobre lirios. Siempre han sido mi flor favorita pero no los veía muy a menudo hasta que empecé a pasar delante del jardín del nº 58 del paseo de Sagasta.


Esas matas verdes son de lirios morados. Ellos provocaron mi primera sonrisa de esta primavera después de muchas lágrimas. Más tarde llegaron nuevas sonrisas pero esa fue la primera. También siguieron llegando lágrimas, muchas más, durante muchos meses.

Hace unas semanas coloqué en el comedor de mi casa la reproducción de la Matas de lirios de Van Gogh para poder ver lirios todo el año y no sólo en marzo.


Ahora sonrío cada día.
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Lunes 18 de diciembre, 16:00

Ha florecido un lirio morado. He pasado y me estaba esperando, como si supiese que acababa de escribir sobre él. No sé si es normal que haya florecido en esta época, pero yo se lo agradezco.

domingo, 10 de diciembre de 2006

Zgz 2.0 Un balcón con aires de grandeza

Ningún turista lo ha visto, eso seguro, porque nadie en su sano juicio gasta ni un minuto de sus vacaciones en ir a ver el edificio de la delegación del Ministerio de Hacienda. Es el típico edificio de oficinas de los años 70 u 80, dos fachadas llenas de cristaleras y otras dos de hormigón sin ventanas. Lo curioso es que en lo alto de una de esas fachadas hay un único balcón.



Siempre he supuesto que ese sería el despacho del "jefe", pero en vez de estar en una calle estrecha de una capital de provincia pegaría más frente a una gran plaza en la capital de un estado dictatorial. Es muy apto para dar grandes discursos y que todo el mundo se sienta intimidado. Nada alrededor donde mirar, sólo a la persona que habla.

Por si alguien quiere verlo, está al final de la calle Albareda.

viernes, 1 de diciembre de 2006

Zgz 1.0 Un café con leche y dos de azúcar

No suelo salir muy a menudo a tomar café, la mayoría de las cafeterías parecen fumaderos de opio. Antes de la ley antitabaco fumaba alguna gente, ahora fuman todos. El ambiente ha empeorado mucho.

Las cafeterías a las que suelo ir, y no demasiado, son el Gran Café Zaragozano en la plaza de España, el Café Universal en el paseo de Fernando el Católico o, cuando quiero un Earl Grey, el Café di Roma del paseo de la Independencia.


La cafetería que más me gusta es el Café de Levante, en la calle de Almagro.


Lo fundaron en 1895 en el paseo de Pamplona, junto a la puerta del Carmen, en los bajos de un edificio que ya no existe y más tarde lo trasladaron a donde está ahora. Las mesas tienen las patas de metal y el tablero de mármol, hay una barra muy larga con una curva en medio y un ventanal que da a la calle con una vidriera de estilo modernista.



No tiene servicio de mesas pero los camareros son muy majos y el ambiente me encanta. Encuentras compartiendo espacio mujeres mayores con su chocolate caliente, ancianos con café y periódico, estudiantes tomando cañas y repasando apuntes o grupos de amigos tapeando. Aunque lo que más fama lleva es la leche merengada y la horchata, el chocolate y el café también son muy buenos, de los mejores que he probado en toda Zaragoza. Si pasáis por aquí os recomiendo que los probéis.

Para una persona que casi no sale cuatro cafeterías ya son muchas.

Normalmente voy con alguna amiga a charrar un rato y contarnos lo que ha pasado en nuestras vidas desde la última vez que nos vimos, que suelen ser bastantes semanas. Alguna vez he ido sola para hacer tiempo mientras llegaba la hora de alguna cita. Me siento con una bebida delante, algo para picar y un libro o una libreta entre las manos. Algunos de los posts que cuelgo aquí están escritos en cafeterías mientras esperaba a alguien. De algo tenía que servir mi manía de llegar siempre puntual o incluso demasiado pronto a los sitios.

jueves, 30 de noviembre de 2006

Crónicas desde mi celda



María me propuso hace tiempo (mucho) que hiciera una especie de guía de los rincones de Zaragoza que me gustan o que frecuento. He empezado a escribirlos y de momento no aparece la plaza del Pilar ni creo que llegue a salir, así que va a ser una guía un poco peculiar.

Hablaré de algunos lugares turísticos y de otros que no lo son tanto, el único requisito será que me guste el lugar, que me haya pasado algo especial ahí o que me haga pensar. De momento ya tengo escritos cuatro capítulos y pensados otros cinco. Cuando me lo mandó no pensé que se me ocurrirían tantos lugares.

Me parece una de las mejores tareas que me han mandado.