martes, 17 de julio de 2007

Oportunidad

A veces está cuando paso frente a ese local y me da una octavilla publicitaria. Se empeña en ofrecerme operaciones de pecho pero no caeré en la trampa. Mi trampa es su oportunidad.

No sé cuanto cobrará ni cómo serían sus trabajos anteriores o si hace mucho que no ha tenido ninguno. Viste sencilla, algo pasada de moda pero impecable. Lleva un corte de pelo reciente pero demasiado básico como para haber sido hecho en una peluquería. No creo que pase de los 45 años aunque aparenta más. Su sonrisa es forzada, como si obligándose a sonreír calmara la vergüenza que siente.

Siempre le devuelvo la sonrisa y cojo el papelito. Siempre le digo buenas tardes y siempre me responde de un modo automático. Siento que se aferra a esa débil oportunidad que le ofrece la vida para sentirse parte de esta maquinaria que mantenemos y que nos mantiene.

17 comentarios:

TOROSALVAJE dijo...

Quizás esté en la antesala del protagonista del relato que te dejó aquí, está publicado en el blog de Gilda, uno de mis links,

También él es un paisaje de la Ciudad. Con cada ocaso, con la casa puesta como un caracol, el hombre se ubica en el mismo banco de la Plaza Francia. Despliega despaciosamente sus pertenencias, comienza a construir su lecho.
Ocupará caprichosamente tres o cuatro metros cuadrados de la manzana más cara de Buenos Aires hasta que el sol despunte. Es difícil que alguien conozca su nombre, pero quien lo vio alguna vez, quien se tomó tiempo para descifrarlo, sabe que es un ciruja distinto. Tampoco nadie conoce su voz: no pide, no reclama, no protesta, no acepta.
Improvisa un colchón con trapos grises, ennegrecidos por la suciedad o por los años, sus frazadas son extendidas bolsas plásticas, también un cuero pesado e incoloro. No se echará hasta la medianoche. Ilumina su banco la tenue luz de una tulipa pública. Eso es su escritorio y —creemos— su sala de lectura. El hombre lee un diario con la mirada fija, sin lentes, adivinando la letra impresa, hasta que el sueño llegue en su auxilio.
Tiene ojos celestes, la sal del tiempo le oxidó la cara, le dejó estigmas, hinchado por el vino o los hidratos, manos que se prolongan en dedos amorcillados, con uñas largas y negras. Viste ropa ajada, que alguna vez estuvo de moda, como él. Coloca a su lado una casilla de madera, una cucha, que invariablemente portará cuando parta, al alba, rumbo al norte o al olvido.
Alguien arriesga una historia sobre este ícono de la decadencia. Alguna vez fue próspero, tuvo esposa, hijos, amores tan furtivos como los sueños. Los hijos partieron, su perro se fue tras una perra y la mujer tras otro hombre. Pasó de la depresión a la locura, trató de refugiarse con sus hijos, pero no: nunca se sabe si falta una habitación o sobra un viejo. En orfandad, aprendió que la vida es una lata que hay que seguir abriendo. No hay revancha para los duros, tampoco la busca. Se oculta, entonces, en la diáfana Buenos Aires de afiche. Resignado ante la pérdida y el olvido, sólo ha guardado la casilla: él cree que su perro ha de volver.


El blog de Gilda es muy bueno.

Besos.

Neus dijo...

En algún momento a todos nos llega nuestra oportunidad, pero en algunas vidas és más generosa que en otras... Lo difícil es asumir el papel que te ha tocado, aunque a veces a costa de sonrisas forzadas lo puedes conseguir. Besos!

Javier Cid dijo...

Seguro que esa mujer se acuerda de ti como "la que me devuelve la sonrisa"

1 besico

María dijo...

BUff, es que repartir publicidad es lo peor.
Es como algunas veces en mi trabajo de ahora, que de alguna manera tiendo una trampa a mis invitados porque necesito que vayan al programa; pero ir les beneficia o les perjudica?

xnem dijo...

Atención con lo que pensamos de la “otra gente”, Los “otros” no somos nosotros y no tienen porqué pensar, ni desear lo mismo. Me viene a la memoria el gran film de Agnes Varda “Las Espigadoras” sobre la gente que come de la recuperación de alimentos, la directora sigue durante unos días a un tipo que come directamente del suelo de lo que dejan las verduleras del mercado al marchar, de los despojos, resulta que el tipo es licenciado pero le gusta vivir en la calle y vende periódicos a la salida de la estación, un tipo culto y muy bien formado que da clases nocturnas a inmigrantes. Un verdadero experto en vitaminas y proteínas de lo que la gente normal “tira” a la basura. Si no la vieron les recomiendo el film es delicioso, un verdadero retrato de la civilización del despilfarro y la tontería.

The Wicked Witch of the West dijo...

¿Ofrecen operaciones de pecho a través de octavillas en plena calle? Si lo hacen es porque de esa manera consiguen clientela, es evidente. ¡Uf! Esto me ha devuelto a dos posts más abajo, al de la L.

amelche dijo...

Yo hago también eso: cojo la publicidad que nadie quiere (muchos cambian de acera o no miran a los ojos al que ofrece el papel), les sonrío y luego tiro la publicidad en el primer contenedor de reciclaje de papel que me encuentro, sin mirar ni de qué es.

amelche dijo...

Bueno, si son periódicos gratuitos, les echo un vistazo, leo lo que me interesa y luego ya los reciclo.

if dijo...

Toro, tienes tantos enlaces que alguna vez he visitado alguno pero ese no ha coincidido nunca. Me he pasado y creo que volveré más veces. Gracias.

Neus, yo creo que lo más difícil es tomar la primera oportunidad. Una vez que has aprovechado una luego es más fácil ver las demás. Espero que ella lo vea así.

Javier, pasa demasiada gente como para eso, pero nunca se sabe. Me conformo con que no se sienta mal cuando me ve.

María, es duro hacer un trabajo que te da vergüenza, sea por la razón que sea. Pero tenemos que hacerlo. ¿De verdad TENEMOS que hacerlo?

Xnem, comer restos de la basura no es romántico. Dudo que nadie de los que veo hurgar en los contenedores de los mercados le vea ningún encanto y seguro que preferirían pagar por todo eso.
Una película sobre un bohemio pirado no es la norma, es la excepción. Nadie hace películas sobre la norma.

WWW, supongo que la consiguen. ¡Eso sí que es triste!

Amelche, hay un contenedor de reciclaje de papel en la manzana siguiente y casi todos lo tiramos ahí. Algunos van a papeleras y unos pocos a bolsos y bolsillos, pero nunca hay ninguno en el suelo. ¿Los españoles nos estamos volviendo educados?

Noa- dijo...

A veces el simple gesto de coger la octavilla, romper el silencio embarazoso con un saludo y una sonrisa, es bastante para poder continuar...

Saludos

Lena dijo...

Sé cómo se siente esa mujer porque yo fui ella no hace mucho tiempo. Y la putada fue que yo SI TUVE que hacerlo aunque no quisiera...

Saludos,

Lena.

xnem dijo...

No me has entendido if -o no quieres entenderme-, no se trata de ningún “bohemio pirado” sino de una persona muy inteligente que no va a pagar por lo que la sociedad le proporciona gratis y que seguramente siente mucho que el mundo se así y la cultura del despilfarro predomine, se trata de predicar con el ejemplo, “espigar” es algo tan antiguo como la vendimia, un derecho reconocido en todo el mundo.
Recomiendo las dos películas de Agnes Varda –hizo otra “dos años después- sobre este tema y TODO quedará completamente aclarado. Y nadie ha dicho que recogerla la comida sea romántico, tampoco tirarla, como no lo es ir al mercado o al super y salir con los bolsillos vacíos. Y si hay muchas películas sobr la norma, las vemos cada día televisión. Hoy estoy contestón.

METIS dijo...

joer, la gente esta inspirada en los coms hoy...
yo hago como amelche, les cojo el papelito y les sonrio. Aunque discrepo en que por realizar ese trabajo no es algo de lo que avergonzarse, creo que hay muchos peores. Mirandolo por el lado bueno, es mejor trabajo que muchos otros. En este al menos no tienes compis que te den la lata y es posible que hasta haga amistades.

besos

xnem dijo...

tu lo entediste a la primera metis, yo iba por ahí y se de lo que hablo.
Un día les cuento.

Arcángel Mirón dijo...

¿Y ella cómo tiene el pecho?

Vine recomendada por el Toro.
El Toro tenía razón.

:)

miss marple dijo...

Acabo de llegar a casa de un viaje muy largo en Los Ángeles, Las Vegas y San Francisco.

- En Las Vegas, había un montón de inmigrantes hispanos repartiendo propaganda de todo tipo: casinos, stripers,... y uno de mis acompañantes se quejó a lo que contesté, mejor que hagan eso que robar.... A alguno le cogí algo pero a otros no, es que también depende de si te interesa eñ producto.

- En San Francisco había una imagen que era digna de una foto para premio, era un mendigo durmiendo al lado de un banco prestigioso, cerca de un cajero y con poropaganda de préstamos, le dije a mi amiga: Mira, tan cerca del dinero pero tan lejos... y sin embargo será más rico en otras cosas que los que se llenan los bolsillos de pasta.

- En Los Ángeles, tienen mala fama especialmente los inmigrantes mexicanos como aquí los moros. Siempre que se habla de robos se piensa en ellos más que en otro pueblo. Y me dolió especialmente escuchar a un boliviano inmigrante desde hace años allí y que ya es americano decir: "Estamos INFESTADOS de mexicanos", no por la falta de ortografía sino porque adoro a los mexicanos, uno de mis mejores médicos lo es y le debo mucho a ese país.

¿Cómo un inmigrante puede sentirse superior a otro?

- En Madrid, a la vuelta, un mendigo borracho quería ayudarnos con las maletas y yo muy educada y sonriente le dije que no que muchas gracias como si fuera el botones de un hotel limpio y de uniforme. Esto lo hice porque creo que SER AMABLE ES GRATIS, y porque día a día hecho de menos que no siempre sigan esa sencilla frase conmigo.

¡¡Besos a todos!! Me alegro de estar en casa...

NOTA DE HUMOR: para rebajar la tensión y el drama de este post, te contaré If una anécodta con motivo de Harry Potter. Resulta que me metí en internet para comprobar las fechas de la película y el libro porque allí y aquí son diferentes y vi unas fotos muy chulas del prota y pensé que me gustaría tenerlas porque sale muy diferente. El caso es que tiempo después iba corriendo por el aeropuerto de Chicago y reconcí la portada en un kiosco, corrí y compré la revista pero sin tiempo de abrirla siquiera hasta que subí al siguiente avión. Empiezo a leer la entrevista y dice que a Harry no le gusta no sé qué pero definitivamente sí el sexo opuesto y me extrañó que hicieran esa aclaración, voy pasando hojas y me choca que no haya anuncios de mujeres (perfumes, ropas,...), leo una carta al director y dan las gracias por un artículo sobre Orlando Bloom si fuera...gay.

Resulta que era una revista GAY!!jajaja.

Pensé: Vaya con Harry, le ha perdido ya la vergüenza a todo. me dio pena porque la revista no me interesa pero aún así las fotos son geniales y merecen la pena.

miss marple dijo...

Perdón por las faltas de ortografía, aún estoy durmiendo aunque tenga los ojos abiertos, por culpa del cambio horario.