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Me he parado para mirar un pavo real macho, con su cola levantada. El cuerpo era turquesa intenso por delante y avellana por detrás, con un ramo de esponjosas plumas casi blancas en la otra cola, la no tan llamativa. El abanico de plumas tendría metro y medio de radio. No creía que fuesen tan grandes ni tan bellos.
He seguido caminando y he visto una cigüeña volando entre las torres de las iglesias. Me he acordado de un vídeo que he visto hace poco del vuelo de una rapaz que llevaba una cámara adosada a la espalda. Me dio envidia su libertad.
Y mientras seguía escuchando a Amy Winehouse. No es bella, no es libre, pero ¡qué voz!
Hace no demasiados meses no lo entendí, ahora quizá sí.
V y yo estábamos en la puerta del baño de un restaurante cuando vino una chica y preguntó: Está llibre?, que traducido es: ¿Está libro?
No creo que yo ahora, después de 5 meses de clase, confundiese llibre con lliure, libro con libre. Principalmente porque lo que diría sería: ¿Está libre?, tal cual, en español.
La profesora insiste en que utilicemos el catalán fuera de clase pero no creo que lo vaya a hacer nunca, me siento demasiado extraña.
La semana pasada fui a ver los cuartos de final del torneo Conde de Godó de tenis. La entrada más barata, la mía, 40€, que daba derecho a ver todos los partidos del día pero no a comer decentemente ni a tomar una bebida tranquilamente en un bar. Los que habían pagado entradas más caras que la mía tampoco podían. Jamás en mi vida había visto tanto clasismo en ninguna parte.
El espacio en el que se disputaba el torneo estaba dividido en dos con "agentes de seguridad" que comprobaban en todo momento las localidades de tu entrada, no por si te habías colado, sino para que no entrases en la zona VIP. Había bares y restaurantes pero no tenías acceso a ellos, aunque fueses a pagar como todo el mundo. Creía que ese tipo de situaciones en España había desaparecido hace al menos 20 años.
Lo más curioso,o no, es que los asientos VIP estuvieron prácticamente vacíos todo el día. A las clases altas no les gusta el tenis.
Hace un momento había una persona en el suelo, tumbada boca abajo, delante de mí. Tenía los brazos y las piernas extendidos y la sien derecha en contacto directo con la frías baldosas. Y mientras la sensación de un clavo entrando en su cabeza.
Reconozco ese dolor, esa situación. El frío me alivia. A V tambien.
Mi bicho es mi ordenador. Y el otro bicho ha sido un virus que se ha resistido a irse durante meses. Ha aguantado 4 formateos con sus respectivas reinstalaciones de Windows.
Entre otras muchas cosas al final nos hizo creer que lo que estaba roto era el disco duro, después de comprobar que no lo estaba pensamos en la placa base. Cuando ya tenía encargada una nueva con su correspondiente procesador veloz como el viento.... descubrimos una pequeña partición oculta en el disco duro que había sobrevivido a todo. Y desde allí, el muy bichazo, se dedicaba a modificar la BIOS. Por eso aunque la habíamos reseteado no había servido de nada.
Después de un formateo de bajo nivel, que es reescribir todo el disco duro de ceros o algo así, y una reinstalación de todo otra vez, parece que sí, que mi bichillo ya está bien. A ver....
Estas dos semanas he aprendido más de hardware y cosas de esas que en todo el resto de mi vida presente y las anteriores.
He visto un lirio morado. Lo he visto. Lo he visto. Lo he visto. Lo he visto. Lo he visto. Lo he visto. Lo he visto. Lo he visto. Lo he visto. Lo he visto. Lo he visto. Lo he visto.
Ya tengo una razón para salir cada día de casa, un ratito. Apenas a unos metros de la puerta, lo he visto.
Tarde. Siempre es tarde.
Tarde para ir y para volver.
Tarde para pensar y para decidir.
Tarde para compartir y para disfrutar.
Ya no quiero nada de eso.
Simplemente se ha hecho tarde y nada más.
Tengo ganas de romper cosas. Y más.
Tengo ganas de gritar, y también más.
Y sobre todo tengo ganas de volver atrás para no permitir que se haga tarde.
Siempre tarde.
Siempre diciendo que soy pobre a todo el que quiera oírme y esta semana ha caído esto:

Asus Eee PC 900 HA
No es sólo mío. La verdad es que de momento lo ha pagado V y yo lo tengo en usufructo. Es pequeño, negro, brillante y espero que útil, o el sentimiento de culpa lo arrastraré por siempre jamás.Esa ha sido la única novedad en mi cabeza y fuera de ella en los últimos días. Bien, ¿eh?