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miércoles, 16 de junio de 2010

Tres


La ansiedad se siente en tres partes muy concretas del cuerpo.

Dos de ellas son el corazón y el estómago.

martes, 15 de junio de 2010

Masificación

Siento un revoltillo de cosas en el estómago:

Hambre
Ansiedad
Una noria
Latidos de corazón
Miedo
Una cueva pequeña y oscura
Una garganta cerrada
Unas manos estrujándolo con fuerza
Que no hay suelo
Prisa
Astenia
Vacío




sábado, 28 de noviembre de 2009

¿Acaso quiero ser Lois Lane?

Quizá vuelva a escribir en unos meses. Y deje de ser Clark Kent, el aburrido de Clark Kent.

Pero la idea era que eso no pasase. Se supone que tengo que desear no ser Superman nunca más, ¿no?

No. Y no hay más que verme, o escuchar lo que digo, o lo que pienso, como un Edward Cullen cualquiera. Quiero escribir, aunque sea mal. Porque antes escribía bien, pero ahora no escribo.

¿Y si cuando deje de medicarme no paso de Clak Kent a Superman? ¿Y si me quedo en Lois Lane? ¿Ni tan aburrida como el uno ni tan emocionante como el otro? ¿Será posible?


domingo, 7 de junio de 2009

Sin palabras

Ayer se me olvidó la palabra útil. La semana pasada utilicé encuadernar en vez de empadronar. Sólo son dos ejemplos de lo que me ocurre cada día. Cada día.

En mi última visita mi nuevo psiquiatra (ciudad nueva, psiquiatra nuevo), me dio dos sorpresas, una buena y una mala. La buena es que opina que no necesitaré tomar las pastillas toda la vida, aunque quizá sí por temporadas largas de pocos años. La mala es que a él no le gustan las pastillas que tomo, prefiere el litio.

No tomaré litio, me niego. Jamás. Pero me gusta esa idea poder de dejar las pastillas, de poder encontrar de nuevo las palabras en mi cabeza cada vez que las necesito.

Dentro de una semana y media tengo un examen importante de catalán. ¿Qué hago? ¿Le explico al profesor que doy rodeos al hablar, no porque no me sepa las palabras, sino porque tomo unas pastillas que me las roban?

miércoles, 18 de marzo de 2009

A la puerta de casa

He visto un lirio morado. Lo he visto. Lo he visto. Lo he visto. Lo he visto. Lo he visto. Lo he visto. Lo he visto. Lo he visto. Lo he visto. Lo he visto. Lo he visto. Lo he visto.

Ya tengo una razón para salir cada día de casa, un ratito. Apenas a unos metros de la puerta, lo he visto.

Necesito correr

Tarde. Siempre es tarde.
Tarde para ir y para volver.
Tarde para pensar y para decidir.
Tarde para compartir y para disfrutar.

Ya no quiero nada de eso.
Simplemente se ha hecho tarde y nada más.

Tengo ganas de romper cosas. Y más.
Tengo ganas de gritar, y también más.
Y sobre todo tengo ganas de volver atrás para no permitir que se haga tarde.
Siempre tarde.

jueves, 22 de enero de 2009

Estoy bien

Llevo tiempo notando pequeños altibajos en mi estado de ánimo, nada grave, pero siempre me siento preocupada, siempre me vigilo. Ahora estoy de bajón. Ligero pero bajón. Esta semana me he debido comer una tableta de chocolate con paquete y medio de galletas, medio bote de galletitas saladas, unos cuantos trozos de turrón de chocolate y 4 o 5 bombones además de la comida normal que todo ser humano necesita. Bien, ¿eh?

Mañana tengo examen de catalán, y no se conjugar los verbos ni en futuro ni en condicional. Además tengo que exponer un libro que haya leído esta Navidad, también en catalán, claro. Iba a hacerlo sobre
Maus de Art Spiegelman pero hace 5 minutos he cambiado de idea. Brodats de Marjane Satrapi es más corto y más fácil de resumir, no me siento con ganas de más.

¿Cómics? Sí, hace mucho que me cuesta demasiado leer un libro completo, meses, años quizá. Este otoño leí un par de Pearl S. Buck y tuve que esforzarme mucho, demasiado. No sé cual es la razón, si hay alguna, si es importante o si sólo es vagancia.

No salgo de casa desde el lunes y no tengo ganas de hacerlo. Mañana tengo que salir, tengo el examen, tengo tarde de rebajas... ¿Que mejor día para ir de rebajas que después de una semana hinchándote a comer y cuando te sientes como si te hubiese pasado una apisonadora por encima?

Y aquí estoy, sin estudiar, escuchando a K. T. Tunstall y escribiendo. Otra galletita salada a la boca...

El lunes tuve cita con mi nuevo psiquiatra. Parece majo, gallego, con muy mala letra y un desordenado a más no poder tomando notas. Le dije que estaba bien. Y estaba bien.

Por fin tengo el título del post.

martes, 23 de diciembre de 2008

miércoles, 16 de julio de 2008

Le conozco

Hace más de diez años, cuando vivía en este barrio, le veía subirse al autobús para bajarse en la parada siguiente. Hoy yo sólo estaba de paso y el autobús era diferente pero él sigue siendo el mismo. Siempre he supuesto que vive en el hospital psiquiátrico que hay al lado pero nunca lo he sabido con seguridad.

Entonces me hacía gracia, hoy se me han llenado los ojos de lágrimas. Lo que hace es lógico en su lógica enferma.

Esta semana me he destrozado la piel de las manos de tanto lavármelas. Olían mal. Continuamente.

Mi piel ya está mejor pero mi lógica enferma sigue ahí, saltando en cuanto puede.

escrito el domingo,6_julio_2008

Lo escribí la semana pasada en una libreta después de verle. Ayer mi lógica enferma saltó. ¿Premonitorio?

*Lo siento por los puristas. Ya sé que he cometido leismo dos veces pero me sale natural, soy aragonesa. Y la RAE lo permite.

lunes, 14 de julio de 2008

Esta semana

No sé si es lo mejor escribir ahora, en caliente, pero lo voy a intentar.

Primera crisis en dos años. Esta mañana. Demasiadas cosas juntas para esta semana. Demasiado.

Anoche taquicardia. Esta mañana dolor abdominal, llanto, temblor, incapacidad de pensar claramente. No podía, no quería quedarme sola. Por nada del mundo.

Tenía billete de autobús a las 10'30 de la mañana. Ahora lo tengo a las 7'00 de la tarde. ¿He decidido cambiarlo? Lo han decidido por mí, yo no podía pensar.

Demasiadas tensiones para una sola semana. Examen y conversación familiar. El examen es mañana y no puedo retrasarlo. La conversación iba a ser el jueves y no debería retrasarla.

Primer tranquilizante en dos años. Siempre estaba ahí, en el bolso. Ya no está. Tendré que reponerlo. Quizá llevar dos. Por si acaso.

Por seguridad.

Por miedo.

Siempre el miedo.

miércoles, 28 de mayo de 2008

esto soy hoy

no avanzo
me mareo
estoy sola
voy a llorar
tengo sueño
dame tu mano

apenas pienso
siento escalofríos
duermo a retazos
la echo de menos
mi cuello se dobla
a veces casi no como

no quiero ser su amiga
a ratos como con ansia
mi casa está llena de polvo
tengo un agujero en el pecho
pienso en junio y me bloqueo

la distancia también es interna

mis manos apenas tienen fuerza
mi boca dibuja el ojo de un puente
tengo un hormigueo molesto en la piel
pienso en septiembre y aparece el torbellino

sábado, 24 de mayo de 2008

¿Dígame?

Hoy me siento sola y con ganas de hablar con alguien pero todos están ocupados. Además, ¿de qué iba a hablar? No tengo nada que contar, sólo querría callarme y escuchar. Qué aburrido, ¿verdad?

jueves, 22 de mayo de 2008

¿A qué?

Estoy rara. Estoy parada. No avanzo. Y es el peor momento en el que me podía ocurrir esto. El peor. Sólo me queda un mes para el examen de oposición.

Hace dos años, seis meses antes del
anterior examen, tuve una crisis depresiva. Ahora no es tanto, sólo estoy parada.

¿Coincidencia? Empiezo a pensar que no.
¿Cobardía? Es posible.
¿Miedo? Seguro.

¿A qué? ... ... ...

jueves, 17 de abril de 2008

De camino

Ayer tuve un día agotador y la consecuencia fue una mini crisis de ansiedad que controlé rápido, o eso creí. Cuando paré, ya por la noche, llegó el bajón. Hacía meses, muchos meses, que no tenía uno. No era solo el llanto, era lo que pensaba, lo que decía.




Siento que
siempre
estoy
a medio camino
de ninguna parte.








Quiero llegar a algún sitio. Necesito estar parada. Y lo que viene, los cambios que se acercan, me dan miedo porque no sé si sabré afrontarlos.

P.D. Esta mañana me he pre-inscrito a la Escuela Oficial de Idiomas nº2 de Zaragoza. Curso: 1º de nivel básico de catalán.

martes, 6 de noviembre de 2007

Nessun dorma

Hace un par de semanas acudí a un funeral en el que sonó esta canción, aunque cantada por Josep Carreras. Os dejo la versión de Pavarotti, yo la prefiero.



Nessun Dorma - Luciano Pavarotti


No era el funeral de nadie a quien conociese, era un familiar de un amigo de V., y ni siquiera había podido conocer aún a ese amigo. Sin embargo, en cuanto sonó la canción, me puse a llorar. Me pudo la emoción.

Esta mañana, por casualidad, esa canción ha vuelto a llegar a mí y he vuelto a llorar, así, sin razón. Últimamente me pasa demasiado a menudo. El sábado por la noche, al salir de ver "Persépolis" también me puse a llorar.

Este exceso de sensibilidad me preocupa un poco. Por un lado quizá yo sea así, quizá sea una mujer llorona y demasiado sensiblera. O quizá sea que las nuevas pastillas que tomo desde septiembre me sirven para poco.

Dentro de dos horas tengo cita de nuevo con mi psiquiatra. Creo que le diré que prefiero darles más margen, que esperaré a ver si de verdad soy así, si mi nueva yo es así, si estas llantinas son normales en mí.

Para acabar os dejo otra canción, mi favorita desde siempre, una que me hacía llorar incluso antes, cuando era una chica dura y sin sentimientos.



Caruso - Lucio Dalla


miércoles, 27 de junio de 2007

Sin red

Mi corazón se desboca de nuevo sin razón aparente. Intento frenarlo pero la falta de entrenamiento se nota, no me hace ni caso.

En los últimos meses mi psiquiatra me ha ido rebajando gradualmente la dosis de pastillas y hace una semana que no tomo nada. NADA.

En septiembre empezaré otra vez a tomar, las mismas u otras, aún no está decidido, pero mientras vivo a pelo.


Teóricamente, viendo la evolución de mis ciclos emocionales, no debería tener una recaída y si aparece no sería brusca, así que me daría tiempo ir al médico para que me dopase de nuevo. La duda es, ¿reconoceré los síntomas a tiempo?

Llevo semanas con algunas variaciones en mi estado de ánimo pero aún no sé distinguir las normales de las patológicas. No quiero ser agorera, no quiero hacer sonar las alarmas para nada pero tampoco quiero recaer. "Hay que ponderar", decía un profesor que tuve en la Universidad. ¡Qué difícil!

miércoles, 23 de mayo de 2007

No encuentro las palabras

No encuentro las palabras para explicarlo y no es porque sea complicado o porque esas palabras no estén en mi cabeza, es que no las encuentro.

Malditas pastillas. Sólo me producen efectos secundarios leves pero éste me preocupa. Comienzo a hablar, quiero decir algo, sé que hay una palabra concreta que lo explica, sé que está en mi cabeza pero no llega a mi boca, no la encuentro. Es frustrante.


Hace poco leí algo similar a lo que me pasa en una
entrevista que le hicieron a Juan José Millas en El País. Las preguntas las hacían lectores y el tema era el documental que acababa de hacer para Canal+ sobre el trastorno bipolar.
Una chica que le preguntó le dijo que desde que su ánimo está estabilizado no se emociona al escuchar a Malher, no se ha enamorado, no puede componer. Él le respondió con el caso del matemático de la película "Una mente maravillosa". Un periodista preguntó al matemático si ya estaba curado de su esquizofrenia y él contestó: ¿Consideraría ud. curado a un poeta que ya no tiene crisis pero que tampoco puede escribir?. Millás también cuenta el caso de otra enferma con trastorno bipolar que explicaba su deseo de dejar la medicación a su hijo de esta manera: Hijo ¿le pedirías a Superman que se resignara a ser el tonto de Clark Kent toda la vida?.

A mí se me dan bien las palabras, se me da bien pensar, hablar, discutir... Me gusta escribir, y cuando estoy deprimida escribo mucho y creo que escribo bien (algunas cosas de las que escribía las encontrareis en la etiqueta "en mis dedos").
Cuando estoy eutímica, equilibrada, cuando estoy "bien" no encuentro las palabras al hablar y dejo de escribir. O escribo poco. O escribo mal.

Ése es el tipo de cosas que no le dices a tu psiquiatra cuando te pregunta por los efectos secundarios. Me imagino la escena:

If: Desde que tomo las pastillas no escribo buena poesía.
Ps: Yo nunca he escrito buena poesía.

Me imagino a Van Gogh:

V.G.: Desde que tomo las pastillas no soy un genio de la pintura.
Ps: Yo nunca lo he sido. Bienvenido a la mediocridad.

No voy a dejar las pastillas pero perder la única manera en la que sé expresarme es una puta mierda. Lo siento, no encuentro las palabras para decirlo de otra manera.

viernes, 18 de mayo de 2007

Demasiado fácil

Estaba sentado, solo, en un banco. Eran las 10 de la mañana pero ya hacía falta algo de sombra para no pasar calor, sobre todo si llevas botas y una cazadora gruesa.

Parecía pensativo. Ya le había visto más veces por la zona, esa es su casa, pero la expresión de su cara hoy era diferente. Quizá pensaba en su pasado, o en su presente. Quizá pensaba en la gente que había dejado en el camino, o en los que lo habían dejado a él. Quizá pensaba en como conseguir otro brick de vino o en la última noche que fue al albergue y dijo que ya no volvería. Quizá tenía la mente en blanco.

Dicen que todos podemos acabar así, en la calle, sin nada. A veces, cuando estaba deprimida lo pensaba y sí, es muy fácil. Eran épocas en las que cortaba el contacto con la gente, me alejaba de mis amigos y de mi familia. Siempre mantuve mi trabajo pero si mis bajas hubieran sido más largas lo hubiera perdido. Alejada de todos, sin trabajo, sin valor para buscar otro o para pedir ayuda..., hubiese sido muy fácil.

lunes, 22 de enero de 2007

¿Vuelta atrás?


Durante las últimas semanas he estado preocupada por mi estado de salud. Vuelvo a tener molestias en el estómago, llevo casi un mes con dolores de cabeza, algunas tardes he sentido ansiedad de nuevo aunque sea de un modo muy leve, me he vuelto insegura con los asuntos materiales aunque nunca lo he sido, he estado muy activa y sonriente..., y al final, ayer por la noche, me dio un bajón y estuve llorando y lamentándome. Se juntó la preocupación por mi exceso de felicidad con una sensación de vacío y culpabilidad.

Me dicen que es normal, que todo el mundo pasa por momentos así, por días muy activos y otros con muchas ganas de llorar, aunque no sean bipolares, pero no puedo evitar preocuparme.

No sé diferenciar lo normal de lo que no lo es. No creí que volvería a pasar por una noche como la pasada, ya casi no recordaba como era, pero supe reaccionar. Recordé cómo actuaba cuando iba a la psicóloga, apunté lo que pensaba, todo lo que me estaba haciendo llorar, y esta noche, cuando me encuentre bien lo repasare y lo rebatiré. El próximo día, cuando vuelva a pensarlo y a querer llorar, sabré que es mentira, que mi cabeza me juega malas pasadas.

Mañana tengo dos citas médicas. La primera para ver los resultados de unos análisis, para comprobar mi salud física. La segunda con mi psiquiatra, para ver como evoluciona mi salud mental. A ver que sale.
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Editado, 14:24

Acaban de llamarme para retrasar mi cita con el psiquiatra hasta mitad de marzo, tres semanas. Yupi.

martes, 21 de noviembre de 2006

¿Libre?

Hoy mi psicóloga me ha dado la opción de terminar con mi terapia y estaría muy contenta si no fuese la cuarta vez que un psicólogo me da el alta. Hace semanas que sé que estoy mucho mejor, desde septiembre apenas he tenido días malos y los que ha habido han sido bastante normalitos pero prefiero no fiarme, he tenido demasiadas recaídas. Mentiría si dijese que no me alegra pero prefiero no tirar las campanas al vuelo.

De aquí a un mes tengo que decidir si quiero continuar o no, y si quiero hacerlo tengo que proponerme nuevas metas a conseguir, porque las que me propuse en febrero ya las he logrado. Tengo mucha tarea que hacer antes de Navidad.

Pase lo que pase, haga lo que haga, sé que jamás olvidaré el año 2006, han cambiado demasiadas cosas en estos últimos diez meses.