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martes, 25 de agosto de 2009

Cuando Hitler robó el conejo rosa, por Judith Kerr


- Yo de pequeña leía mucho pero apenas usaba la biblioteca. Creo que sólo leí un par de libros de la biblio, pero me gustaron.

- Sí... Recuerdo uno, que no sé como se titulaba, algo de Hitler y un conejo rosa. También recuerdo una frase del libro. La niña acaba de llegar a Francia y entra en una tienda. El dueño es un hombre y además es por la mañana, entonces le dice...: Bon soir, madame.

- ¿Vas a subir a casa de tus padres? Te esperamos abajo.

- ¿Mejor subimos? Vale.

- ¿Me has buscado el libro? ¡Lo tenías cuando eras pequeña! ¡GRACIAS!

- Es el que recordaba. "Cuando Hitler robó el conejo rosa".

-Gracias.

martes, 26 de mayo de 2009

The Importance of Being Earnest, por Oscar Wilde

Una amiga de V lo tenía repetido y nos lo dio. Éste y Fahrenheit 451, los dos en inglés. Así que me lancé toda valiente a por el primero.

No os podéis imaginar lo que se olvida un idioma cuando estudias otro nuevo, me cuesta horrores recordar cualquier palabra en inglés porque siempre me sale primero en catalán. Claro que leer es otra cosa.




No entendí todo el texto pero me negué a usar diccionario, podía entender el sentido general de las frases, las bromas, los chistes, lo absurdo de algunos personajes...


Salía con ventaja, es mi obra favorita de Wilde conozco bien la historia. La vi hace bastantes años en el teatro y hace 4 o 5 en el cine, en una versión fantástica con Rupert Everett y Colin Firth.


Hasta este año no he descubierto el secreto oculto en el título. Me lo explicó la dueña original del libro.
Ernest vs Earnest. Ernesto vs Serio. La importancia de ser serio, cabal, honesto. Otro juego porque lo que falta en ese libro son personajes serios y cabales.

CECILY: [...] Mr Moncrieff, kindly answer me the following question. Why did you pretend be my guardian's brother?


ALGERNON: In order that I might have an opportunity of meeting you.


CECILY (to GWENDOLEN): That certainly seems a satisfactory explanation, does it not?


GWENDOLEN: Yes, dear, if you can believe him.


CECILY: I don't. But that does not affect the wonderful beauty of his answer.


GWENDOLEN: True. In matters of grave importance, style, not sincerity, is the vital thing [...]

Lo que viene a querer decir...

CECILY: [...] Sr.Moncrieff, contésteme a la siguiente pregunta, si es tan amable. ¿Por qué fingió ser el hermano de mi tutor?

ALGERNON: Para poder tener la oportunidad de conocerla.


CECILY (to GWENDOLEN): Ciertamente parece una explicación satisfactoria, ¿no crees?


GWENDOLEN: Sí, querida, si te la crees.


CECILY: No lo hago. Pero eso no quita que siga siendo una respuesta preciosa.


GWENDOLEN: Cierto. En los asuntos verdaderamente importantes lo fundamental es el estilo y no la sinceridad. [...]

martes, 12 de mayo de 2009

España 1977-2009

El peculiar sistema electoral alemán se ajustaba a las ideas de Marx; no había una lucha electoral directa entre dos o más candidatos con consignas concretas, sino un escrutinio y un recuento de los votos que se emitían a favor de uno y otro partido. El elector alemán no votaba a un diputado que conociera, de quien esperara una política determinada y con quien se sintiera vinculado. Votaba una "lista" y, a menudo, sólo conocía los nombres de los candidatos que aparecían en ella. Su elección no era tanto un acto político como una ratificación metafísica de la doctrina monárquica, conservadora, católica, liberal, socialista o comunista. En las siguientes elecciones no esperaba que su partido diera cuenta de lo que se había logrado en los cuatro últimos años, sino una confirmación de haber permanecido fiel a sus ideas y objetivos políticos. La actualidad era algo que solía ignorar arrogantemente, y los propios partidos trataban las cuestiones de actualidad con una negligencia que llevaba fácilmente al aburrimiento.

Sebastian Haffner (1940)
Alemania: Jekyll y Hyde


¿Por qué será que me suena tanto?

miércoles, 25 de febrero de 2009

Una habitación ajena, por Alicia Giménez Barlett


Una habitación propia. Una habitación ajena.

Una habitación propia con cerrojo y quinientas libras al año. Esto es lo que, en 1928, pensaba Virginia Woolf que necesitan las mujeres para poder escribir buenas novelas. Por eso Nelly no pudo escribir una buena novela, sólo un diario. Nelly vivió en una habitación ajena.


Nelly fue la criada de Virginia durante 18 años, de 1916 a 1934. Mientras sirvió en su casa, Nelly escribió un diario, en ninguna otra época de su vida lo hizo. Virginia, sin saberlo, provocó eso. Nelly se sentía especial al servir a una familia del mundo de la cultura, pero más adelante sufrió ese sentimiento. Dejó de ser una criada al uso, aprendió a pensar, y eso no está bien en una criada.

Su habitación era parte de su sueldo, por eso expulsó de ella a Virginia en una ocasión. Y Virginia no lo entendió. Eso y muchas otras cosas.


Mientras nos muestra la vida de Nelly, el libro también nos enseña las contradicciones que había entre la vida y la manera de pensar de Virginia. Su feminismo, pero no para el servicio, sus ganas de independencia y autosuficiencia y a la vez su incapacidad para prescindir de las criadas. Como todos en su época las trataba como a una propiedad. Virginia no era diferente al resto de los ingleses. ¿Lo sabía? Creo que no.

La autora del libro (no Nelly sino Alicia Giménez Barlett) va alternando episodios copiados del diario de Nelly, otros los novela, añade pequeños fragmentos del diario de la propia Virginia cuando lo considera necesario e incluso a veces escribe sus opiniones en primera persona. Una mezcla de fragmentos perfectamente encajados en un libro interesante que muestra a una Virginia Woolf humana, y equivocada a nuestros ojos. Pero nosotros no vivimos en la Inglaterra de la primera mitad del siglo XX.

Y Nelly, la increíble Nelly, con su capacidad de dejar de sentir la adoración por Virginia del principio nos la descubre y se descubre a ella misma. Fue una adelantada a su tiempo. Ella sí.

Las mujeres de las clases altas empezaron en el siglo XIX a querer independencia; pedían el voto, poder heredar, comprar propiedades o tener ingresos propios. Las mujeres como Nelly esperaron a después de la Segunda Guerra Mundial para hacerlo. Ella reclamó su independencia, su habitación, ante "su dueña" mucho antes. ¿Ganó?

María me preguntó si merecía la pena comprar este libro. Yo lo tomé prestado de la biblioteca y ahora lo quiero comprar, y también "Las horas". Tengo ganas de leer más sobre esa relación, aunque sea a través de una novela.

miércoles, 30 de enero de 2008

Persépolis, por Marjane Satrapi

Vi la película hace unas semanas y para Nochevieja V me regaló el cómic.


Marjane nos cuenta su vida desde 1978, cuando era una niña pequeña y su país aún se llamaba Persia, hasta que se exilia voluntariamente de Irán en 1994 para poder vivir como lo que es, como la educaron sus padres y su abuela, como una mujer libre.

La película es una muy buena adaptación, manteniendo el blanco y negro del cómic (no hay grises). En ella tanto el humor como el dolor se sienten muy cercanos. Como mujer salí del cine con el pecho oprimido y ganas de gritar. Os dejo el trailer para los que no sepáis de que va.



Con el libro aprendes más. Por ejemplo que la revolución no fue islámica sino que buscaban la democracia, que lo de el integrismo vino después. O lo que intento hacer ver a cualquiera que se preste a oírme: para una mujer vivir en Irán tiene que ser durísimo, pero allí podemos estudiar y trabajar entre otras muchas cosas mientras que en Kuwait o Arabia Saudí, esos países amigos, no se nos permite ni levantar la mirada.

Marjane intenta a la vez ser libre, ser feliz, divertirse, que no la detengan, aprender, enamorarse, reír, vestir como quiere, escuchar música, bailar... lo normal para una chica pero difícil si vives en Irán. Os recomiendo el cómic y la película.
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Como post data; ya me he comprado la tele y el teléfono inalámbrico. Para el fijo no me llega el dinero. Y en cuanto al módem, o router, o como se diga, V me va a dar uno suyo viejo que funciona bien.
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Acabo de leer un artículo de Elvira Lindo en El País. El peor machismo es ese de quienes dicen protegernos y nos critican si somos viejas y sobre todo FEAS.

Aquí la columna de Juan Manuel de Prada llamada "Pocas y viejas" en la que el machismo, el paternalismo, la envidia y la pedantería es lo único que brilla porque desde luego la calidad literaria no aparece por ninguna parte.

lunes, 24 de septiembre de 2007

Las razones de Jo, por Isabel Franc

Durante años "discutí" con mi amiga B a causa de Josephine March y su negativa a casarse con Laurie. Yo nunca lo entendí y las explicaciones de B no me convencían. Ella decía que Laurie había confundido amor y amistad y que Jo no lo había hecho, así de simple.



Encontré este libro en una librería de Madrid a principios de agosto y pensé que una teoría algo más elaborada sobre las razones de Jo quizá me convencería. Craso error. El libro es un fanfic que transcurre paralelamente a la novela original, Mujercitas, y es uno de los malos.

Hace tiempo me aficioné a leer fanfics sobre todo sobre el universo Potter. Para los que no lo sepan, un fanfic es una historia paralela o una continuación de una novela, película o serie de televisión que ha sido escrita por un fan. Las hay a millones en Internet, de todos los temas posibles. En su día me encontré historias buenas y malas, pero pensé que ésta, al estar publicada sería algo mejor. Y me equivoqué.


No sé si contaos la RAZÓN, así, con mayúsculas, que hacen que Jo se comporte como se comporta, y no sé si esa era la razón oculta que Louisa May Alcott tenía en mente para ella en Mujercitas pero, aunque lo fuese, el desarrollo del resto de la historia en Las razones de Jo es un sinsentido. Os lo voy a contar. Quien no quiera saberlo porque pretenda leer el libro que no siga leyendo el post, pero no se lo recomiendo.



Las hermanas March después de leer el libro de Isabel Franc

Para Isabel Franc Jo es lesbiana. Hasta ahí vale, cuadra con el carácter de Jo y con el resto de la historia, pero de ahí a convertir a todos los hombres que aparecen en el libro en unos vagos (el señor March) , unos pusilánimes (Laurie o el profesor Baher) o unos obsesos sexuales (cualquier otro hombre del libro) hay un buen trecho.

A decir verdad, las mujeres tampoco salen muy bien paradas. En la primera mitad del libro sólo las feministas son consideradas "aptas" por la autora pero hacia el final, si un personaje no es mujer, feminista y lesbiana no tiene nada que hacer. Excepto Beth. La devota, sufriente y moribunda Beth.

viernes, 11 de mayo de 2007

La niña del faro, por Jeanette Winterson

Simplemente es diferente a todo lo que yo había leído antes. Este libro me exige participación, se niega a que sea una simple espectadora.

En general los libros, y especialmente las novelas, explican algo, lo muestran, y nosotros lo recibimos tal cual. Sean más sencillos o más difíciles de entender sólo tenemos que hacer eso, entenderlos. Cuando los hemos acabado podemos seguir desarrollando pensamientos a partir de ahí. Este libro no te deja hacer eso.

Cuéntame una historia, Silver

¿Qué historia?

La de lo que ocurrió después.

Eso depende.

¿De qué?

De cómo la cuente.








La Winterson cuenta esta historia mezclándolo todo, como si no hubiese un orden. Puede que quizá lo haya, pero sólo quizá.


La mezcla está compuesta por Darwin y el fósil de un caballito de mar, Stevenson, el doctor Jeckyll y mr. Hyde, luz y oscuridad, los siglos XIX y XX, el Atlántico y el Mediterráneo, la bruma y la luz del sol, la sal, Babel (ya no son tres sino cuatro veces Babel), un farero ciego, una niña, un perro con las patas delanteras más largas que las traseras y un edredón de plumas de pato de un solo pato.


No sé exactamente que habrán visto los demás en este libro pero yo he leído una historia sobre el derecho a ser diferente y a elegir tu propia vida y las consecuencias de no hacerlo. Al menos eso es lo que yo he entendido. ¿Alguien ha entendido algo de lo que he escrito?

jueves, 12 de abril de 2007

La abadía de Northanger, por Jane Austen


Acabo de terminar este libro.

Algunos de mis libros favoritos son de Jane Austen. Hay quien piensa que sus libros son solo historias de amor para jovencitas sin nada dentro de la cabeza, pero nada más lejos de la realidad. Yo también sentía prejuicios antes de empezar a leerla.

La Austen es experta en analizar el comportamiento humano. La envidia, la ambición o la avaricia aparecen en sus obras pero también lo hacen otras características humanas aparentemente menos importantes pero que son las que más afectan a nuestras relaciones sociales como la vanidad, el exceso de confianza o la desconfianza, la impaciencia, el gusto por ir vestida a la moda o por los coches...

La abadía de Northanger no es uno de los que más me ha gustado de ella pero me ha servido para certificar que el gusto por los coches, el afán de presumir con ellos, de verlos como algo más que lo que son, un simple medio de transporte, y de darles una personalidad casi humana no surgió a finales del siglo XX ni es propio de nuestra sociedad mecanizada sino que ya se daba en 1818 y que es una característica típicamente masculina. Sí hablaba un joven llamado Mr. Thorpe en el libro:


-Yo sé que son veinticinco (millas) –afirmó- por el tiempo que hemos invertido en recorrerlas. Ahora es la una y media; salimos de las cocheras de Tetbury a las once en punto, y desafío a cualquiera a que consiga refrenar mi caballo de modo que marche a menos de diez millas por hora; echen la cuenta y verán si no son veinticinco millas.

[...]

-¿Cubierto de sudor? Lo que digo es que se fijen ustedes en las patas delanteras, en los lomos, en la manera que tiene de moverse. Les aseguro que ese caballo no puede andar menos de diez millas por hora. Sería preciso atarle las patas y aún así correría.

[...]

-Como habrá usted visto, la suspensión es excelente, por no hablar del cajón, los guardafangos, los faros, y las molduras, que son de plata.


Mr. Thorpe sería ahora “el Jose”, tendría un Seat León de segunda mano tuneado, presumiría de llantas y alerones, de que su coche le pide que pise el acelerador, de que lo arranca en segunda, de lo poco que tarda en ir de Zaragoza a Huesca, de que él es el que mejor conduce, y de que es capaz de recorrer 30 kilómetros de curvas marcha atrás y ganarte.

jueves, 29 de marzo de 2007

Aplazado


Lo dejo.

Lo aplazo.

Berlín 1943. Una época demasiado intensa para mí ahora.

Estoy débil anímicamente y lo que cuenta ese libro me supera.


Cada página me hace llorar.

Quizá cuando esté más fuerte.

La época es demasiado cruel, la historia demasiado triste.

La gente no tiene alma, cierra los ojos para no ver lo que no le gusta.

Simplemente ahora no puedo con ello.

lunes, 26 de marzo de 2007

Una habitación propia, por Virginia Woolf

Hoy empiezo lo que creo que será una nueva serie como ya lo están siendo los post sobre mi parecido con Christopher Boone o mi recorrido por Zaragoza. Hoy voy a hablar de un libro.

Siempre he leído mucho, desde niña, desde que aprendí. Recuerdo que con 8 o 9 años mis padres me mandaban a la cama hacia las 10 de la noche, que me dormía y que había aprendido a despertarme hacia la 1 de la madrugada. Entonces cogía un libro y leía durante dos o tres horas. Quizá sea por eso que empecé a tener ojeras a los 6 o 7 años y siguen ahí, perennes, bajo mis ojos.

Nunca he sido demasiado selectiva con mis lecturas. Básicamente siempre he leído todo lo que ha caído en mis manos, así que mi historial literario es peculiar. Están el Nobel ruso Alexandr Solzhenitsyn, la creadora de Harry Potter J. K. Rowling, el escritor de best-sellers Pérez-Reverte o la maravillosa Jane Austen. Por el contrario, faltan esc
ritores tan importantes como Cervantes, Tolstoi, Delibes o Stendhal.

Tampoco había leído nada de Virginia Woolf. Me regalaron este libro, Una habitación propia, cuando cumplí 21 o 22 años. Lo medio-leí pero no me gustó demasiado. Ahora soy mayor, he leído más y he vivido más. Ahora me ha gustado aunque no esté de acuerdo con algunas de sus conclusiones.

Una habitación propia con cerrojo y quinientas libras al año. Esto es lo que, en 1928, pensaba Virginia Woolf que necesitan las mujeres para poder escribir buenas novelas.

Woolf va desgranando la relación de las mujeres con la novela. La ausencia de mujeres reales en las historias, o somos santas o demonios. La ausencia de mujeres escritoras antes del siglo XIX. La escasez de buenas escritoras después de esa fecha.

Su conclusión es que aunque seas un genio, si no te educan, te critican ferozmente si intentas hacerlo por tu cuenta, no tienes independencia económica y por lo tanto tampoco libertad, no puedes escribir buenos libros. Y aún venciendo todo eso, el cerrojo en la puerta para impedir interrupciones sigue siendo fundamental. Una de las mejores escritoras de todos los tiempos, Jane Austen, agradecía que los goznes de la puerta de la sala de estar en la que escribía hicieran ruido porque así podía tapar sus manuscritos con un papel secante o un bordado.

Y al final del libro, Woolf exhorta a las mujeres de principios del siglo XX a seguir escribiendo todo tipo de libros, aunque no fuesen grandes escritoras, porque sólo así habría una base sobre la que una de las grandes, una que aún no había nacido, podría apoyarse.


Dicen que la igualdad ha llegado. ¿Cuántas escritoras han recibido el Nobel de Literatura? 10 ¿Cuántas el Príncipe de Asturias de las Letras? 5 ¿Cuántas Académicas de la Lengua ha habido? 5. En la actualidad hay 40 Académicos y 3 Académicas.


Queda mucho por recorrer.