viernes, 15 de septiembre de 2006

Sin título (porque no sé que poner)

Son las siete menos cuarto y estoy sentada en el mismo banco del parque de hace 6 meses. La casualidad lo ha querido así.

Aquel día mi cuerpo estaba sano y mi mente enferma, por eso sentí como sentí.

Hoy mi mente está en paz y mi cuerpo se queja, por eso el olor de la hierba recién cortada me da nauseas. Hoy las fuentes están apagadas y hay nubes que tapan el sol. Es por la tarde y por eso en vez de solitarios hay parejas en los bancos.

Esta tarde mi estómago se ha vuelto a quejar y no he podido ir al trabajo. Una amiga me ha recomendado que buscase un lugar especial y saliese de casa.

He decidido venir aquí creo que para cerrar una puerta que se abrió ese día.

He cambiado tanto en estos 6 meses... Llevo un libro en la mano recomendado por una persona a quien no conocía entonces, y el teléfono móvil en el bolsillo por si necesito llamar a otra persona a quien tampoco conocía aún.

He necesitado 6 meses para atreverme a dar un paso, cruzar la puerta y cerrarla detrás de mí, pero ya está hecho. Perdí el miedo. Ahora sólo quiero paz.



Powered by Castpost


Amaral- Enamorada

En el parque

14 de marzo, dos días antes de la segunda de mis bajas de este año, la segunda gran crisis de este año.

Esa mañana me obligué a salir y bajé a pasear a un parque cercano a mi casa.

Mientras estuve allí escribí esto:


Un camino jalonado de bancos.
Un banco cada diez pasos.

Una persona en cada banco.

Un libro en cada par de manos.


Juntos. Separados.

Un grupo de solitarios.

Una hilera de buenas conversaciones sin pronunciar.


Y de fondo, el agua.

El sonido de las gotas cayendo y golpeando la superficie ondulante.

Los colores de los rayos del sol atravesando los chorros que ascienden y caen.


Y de fondo, la hierba recién cortada, saturándonos con su aroma.


Y de fondo, los árboles.

Su sombra enfriándonos con cada racha de viento.


Y de fondo, las voces.


De gente que no está sola,

que no está sentada,

que no tiene un libro,

que no oye el agua,

que no ve la luz,

que no huele la hierba.


Que está sin estar.

martes, 14_marzo_2006

Esa mañana sentí como no he sentido nunca. Mi cabeza presagiaba lo que iba a suceder en un par de días, pero yo aún no.

Mi mente se había vaciado de todo recuerdo de mi vida y tenía que llenarla. Veía todo de un modo diferente a como lo veo habitualmente. Era como si nunca antes hubiera estado allí.


Es lo que tienen los momentos de locura, que ves el mundo desde otro punto de vista que cuando estás cuerdo.

jueves, 14 de septiembre de 2006

Zapatos rojos

Hace un par de meses, en un post sobre secretos, confesé que me encantan los zapatos rojos y que tengo varios pares. Sé que muchos de vosotros habreis pensado en zapatos así...


... pero son así:

Hablo ahora de mis zapatos porque hace unas semanas Hackman colgó en su blog unas fotos de sus zapatos azules y le dije que yo pondría una foto de los míos rojos.

He tardado un poco más de la cuenta por problemas de logística (no tengo cámara de fotos) pero ahí teneis mi última adquisición en calzado rojo, unos botines. Los compré esta primavera y me siento como la bruja del Norte, doy tres taconazos y me voy a Oz.

Es extraño como estar vestida de una forma u otra hace que me sienta diferente. Cuando visto de negro, o uso zapatos rojos, o... en fin, determinadas prendas, me siento más segura de mí misma, como si me fuera a comer el mundo.

Alguna vez, cuando no he estado bien del todo, lo he hecho, me he puesto uno de mis múltiples pares de zapatos rojos y me he ido a la calle a pasear. La gente me suele mirar a los pies y me siento como si caminara sobre el agua.

Me gustaría saber si a alguno os pasa también, si teneis determinadas prendas o colores que os hagan sentir mejor cuando los llevais, o es que yo soy especialmente rarita.

En cuanto a los otros, a los de la foto de arriba... jajaja

martes, 12 de septiembre de 2006

Carpe diem


Tenía más de 60 y vestía como una adolescente. Camiseta ajustada, pantalones pirata bien ceñidos, maquillaje brillante y excesivo. Un cuadro.

Quizá yo acabe así, añorando un tiempo que no aproveché, queriendo revivir los años perdidos.

Quizá acabe siendo así de patética, inspirando pena o desprecio en los que tampoco estén aprovechando su tiempo.

Porque les estaré enseñando su futuro.

escrito en la primavera del 2004

lunes, 11 de septiembre de 2006

Hace 33 años

11 de septiembre de 1973 - Casa de la Moneda - Santiago de Chile

9:03 A.M. Radio Magallanes

En estos momentos pasan los aviones. Es posible que nos acribillen. Pero que sepan que aquí estamos, por lo menos con nuestro ejemplo, que en este país hay hombres que saben cumplir con la obligación que tienen. Yo lo haré por mandato del pueblo y por mandato consciente de un Presidente que tiene la dignidad del cargo entregado por su pueblo en elecciones libres y democráticas.

En nombre de los más sagrados intereses del pueblo, en nombre de la patria, los llamo a ustedes para decirles que tengan fe. La historia no se detiene ni con la represión ni con el crimen. Esta es una etapa que será superada. Este es un momento duro y difícil: es posible que nos aplasten. Pero el mañana será del pueblo, será de los trabajadores. La humanidad avanza para la conquista de una vida mejor.

Pagaré con mi vida la defensa de los principios que son caros a esta patria. Caerá un baldón sobre aquellos que han vulnerado sus compromisos, faltando a su palabra ... roto la doctrina de las Fuerzas Armadas.

El pueblo debe estar alerta y vigilante. No debe dejarse provocar, ni debe dejarse masacrar, pero también debe defender sus conquistas. Debe defender el derecho a construir con su esfuerzo una vida digna y mejor.


Este es uno de los mensajes radiofónicos que Salvador Allende pronunció esa mañana. Si quereis leer el resto...

domingo, 10 de septiembre de 2006

¿Qué tienes para comer hoy?

Mi madre aún me pregunta lo que como.

Ya conté aquí que esta primavera tuve un par de crisis depresivas y que entre ambas perdí bastante peso porque no pude comer durante días. Desde entonces no he perdido nada, aunque tampoco lo he ganado, pero ella sigue preocupada y preguntándome cada día por lo que como y cuanto como.

Tanto ella como otra gente han pensado que puedo coger una anorexia, como si eso fuese una enfermedad contagiosa. La anorexia es no sentir hambre, no querer comer, y puede ser una enfermedad en sí misma pero también un síntoma de otra cosa.

La anorexia nerviosa es una enfermedad mental que sufren sobre todo personas muy perfeccionistas y con mucha fuerza de voluntad que quieren tener todo bajo control. A mí me gusta controlarlo todo pero ni soy perfeccionista ni tengo fuerza de voluntad.

La anorexia, sin adjetivo detrás, es un síntoma. En estas últimas crisis era un síntoma de eso, de que estaba en crisis. En cuanto pasó la crisis pasó la anorexia y volví a sentir hambre. Las pastillas que tomo ahora, y muchas de las que tenemos todos en casa, producen anorexia como efecto secundario. Tomas las pastillas y tienes menos hambre. El día que dejas de tomarlas vuelve el hambre. Así de simple.

Supongo que lo que ella necesita es tiempo para acostumbrarse a mi nuevo aspecto. Yo también he tardado tiempo en acostumbrarme. Después de tener el mismo peso y la misma talla durante 20 años cambiarla tan drásticamente en una semana descoloca. Hasta hace poco aún buscaba mi antigua talla cuando iba a una tienda.

Y en un par de semanas, horror, tengo que ir de compras. Mi armario está completamente vacío. No me vale ninguno de mis pantalones ni de mis faldas de invierno, y me tengo que probar los jerséis aunque no creo que pueda aprovechar más de dos o tres. La que más ha sufrido desde enero creo que ha sido mi cuenta corriente.

Menos mal que los zapatos me siguen valiendo.

viernes, 8 de septiembre de 2006

Día extraño

Hacía mucho tiempo que no sentía taquicardia, angustia... pero ha tocado hoy. La causa, un simple cambio en mi rutina habitual.

Los cambios deberían haberme puesto alegre porque no he ido a trabajar, he traído unos muebles nuevos a casa, me han visitado mis padres... pero el resultado ha sido intranquilidad y ansiedad.

Las caras sesiones de psicóloga parece que funcionan y no he necesitado ningún ansiolítico para calmarme. Algo de respiración abdominal y técnicas de distracción han bastado. Debería estar contenta pero..., siempre pero. Una pequeña alteración en lo que hago cada día y todo se tambalea.


No ha sido un día bueno por la vuelta de esos síntomas.

No ha sido un día malo porque ahora sé que puedo pararlos.

Ha sido un día extraño.

jueves, 7 de septiembre de 2006

Y sigue doliendo...


No soy sólo yo la que se aleja

Él también se aleja de mí

Si era esto lo que quería

¿Por qué me duele tanto?


martes, 5 de septiembre de 2006

Metis quiere ver las mías

Ayer a la hora de comer Metis me dijo que se había comprado un ramo de margaritas y me hizo prometerle que me compraría otro, por eso de que alegran la casa (hasta que se pudren) y son muy baratas (será en tu pueblo, que en mitad de este desierto valen una pasta). Como soy muy obediente (a veces) me faltó tiempo para ir a comprarlo. Por la noche (tonta de mí) se lo conté; mira que bonitas, en su jarrón, bla, bla, bla, y lo que alegran...

Y hace un par de minutos, o desastre, encuentro esto.


Y qué hago si yo no tengo cámara de fotos. De dónde saco un móvil con cámara, o una cámara digital o una normal y una tienda de revelado a las diez de la noche.

Así que he hecho lo que hago siempre en caso de emergencia, acudir a San Google, el único
santo en el que (según y como) aún confío.

Me gustaría decir que tener un ramo de margaritas en mi casa es algo así...


... pero mi ramo ni siquiera es como este...


Nada, que ni en Google encuentro yo la solución a mi problema de hoy.

Metis, ¿te das por satisfecha?

domingo, 3 de septiembre de 2006

Primeras impresiones

Ya casi soy una experta en quedar con amigos a los que nunca he visto la cara. En mayo en Barcelona fueron Xnem y LOT, y a finales de agosto en Almería fueron MJ y Stefy. Las tres viajamos hasta allí para conocernos, mejor dicho para conocerme, porque al final ellas no pudieron verse.

Pensé que cuando se acercara el momento de conocer a MJ sentiría miedo o vergüenza, pero no fue así. Ella es una de las personas que más sabe de mí, de algunas cosas la que más, y sin embargo me sentí tranquila. Quizá se haya abierto una de las puertas de mi cárcel casi sin darme cuenta.

Con Stefy, con Shazzer, estuve menos tiempo, pero confirmó todo lo que pienso de ella. Todo lo bueno que pienso de ella.

Tres de esas cuatro personas de ahí arriba me han dicho que en persona soy más alegre que por msn, más sonriente de lo que pensaban, y es cierto.

Sé que habitualmente éste es un blog triste y deprimente, pero yo no estoy todo el tiempo llorando ni arrastrándome. Utilizo el blog para soltar lastre, y hay momentos bajos en los que es imposible soltar suficiente y momentos de paz en los que apenas hay nada que soltar.

Están los momentos buenos en los que sonrío y los momentos malos en los que estoy seria.

Y luego están los momentos muy malos.