Anoche dormí 8 horas, aunque no se por que.
Ayer mi estado de ánimo no era muy bueno.
Estaba triste, preocupada y enfadada.
Sobre todo enfadada.
Lo peor de todo fue que no pude desahogarme con la persona causante del enfado.
Quizá me de una explicación convincente y se me vayan las ganas de gritarle.
Aunque es altamente probable que su explicación me enfade aún más.
Cuando estoy preocupada de verdad por alguien, por su estado de salud, y esa persona desaparece, me cabreo. Mucho.
Supongo que es un mecanismo de defensa, para disminuir la angustia.
Solo se que cuando vea a esa persona...
Prefiero no pensarlo.
Se que dije que en unos días no iba a escribir nada mío.
Ahora, después de dos post, parece que fue una mentira para llamar la atención.
No lo fue.
Es que esto me supera y necesitaba desahogarme.
jueves, 11 de mayo de 2006
Con la voz y la palabra (V)
La revolución no será televisada.
Las barricadas surgen sin que nadie lo decida.
La revolución empieza
dentro de ti que estás leyendo.
Las barricadas surgen sin que nadie lo decida.
La revolución empieza
dentro de ti que estás leyendo.
David Mayor
miércoles, 10 de mayo de 2006
Con la voz y la palabra (IV)
De regreso volver con la mirada
a tocar los recuerdos más presentes
en la palma del beso más antiguo
más antigua la mano regresada.
a tocar los recuerdos más presentes
en la palma del beso más antiguo
más antigua la mano regresada.
José Luis Alegre Cudós
martes, 9 de mayo de 2006
Un mal día
Esta mañana ha muerto una de mis compañeras de trabajo.
Tenía unos 60 años y era la segunda vez que padecía cancer.
Ésta vez ha perdido.
Cuando nos lo han dicho a todas nos ha sorprendido, como si fuese excepcional que la gente muera.
Estaba enferma. Podía curarse o morir. Esa posibilidad existía.
Puede doler pero no tiene por que sorprender que alguien enfermo muera.
Siempre me han dicho que me tomo la muerte de una manera demasiado fría.
Me duele, como a cualquiera, que alguien cercano muera. Pero no es algo que aparte de mi mente como si no fuese a ocurrirle a nadie jamás.
Cuando murieron cada una de mis abuelas, alguna de mis amigas me recriminó que hablara de ello con ligereza.
Lloré su muerte, pero la muerte de un anciano es natural. No se por que no se puede hablar de ella libremente, sin tapujos, sin seudónimos.
Tenía 14 o 15 años cuando comprendí realmente que significaba morirse. Antes de eso lo veía como algo demasiado lejano.
Recuerdo que pasé días sin dormir, como si fuese a cerrar los ojos para no abrirlos nunca más.
Después, como hacemos todos, la aparté de mi cabeza hasta darme con ella de bruces a los 19 años.
Fue un choque brutal.
Desde entonces me sigue dando miedo, pero no la ignoro.
Está ahí, para todos.
Queramos o no.
Tenía unos 60 años y era la segunda vez que padecía cancer.
Ésta vez ha perdido.
Cuando nos lo han dicho a todas nos ha sorprendido, como si fuese excepcional que la gente muera.
Estaba enferma. Podía curarse o morir. Esa posibilidad existía.
Puede doler pero no tiene por que sorprender que alguien enfermo muera.
Siempre me han dicho que me tomo la muerte de una manera demasiado fría.
Me duele, como a cualquiera, que alguien cercano muera. Pero no es algo que aparte de mi mente como si no fuese a ocurrirle a nadie jamás.
Cuando murieron cada una de mis abuelas, alguna de mis amigas me recriminó que hablara de ello con ligereza.
Lloré su muerte, pero la muerte de un anciano es natural. No se por que no se puede hablar de ella libremente, sin tapujos, sin seudónimos.
Tenía 14 o 15 años cuando comprendí realmente que significaba morirse. Antes de eso lo veía como algo demasiado lejano.
Recuerdo que pasé días sin dormir, como si fuese a cerrar los ojos para no abrirlos nunca más.
Después, como hacemos todos, la aparté de mi cabeza hasta darme con ella de bruces a los 19 años.
Fue un choque brutal.
Desde entonces me sigue dando miedo, pero no la ignoro.
Está ahí, para todos.
Queramos o no.
Con la voz y la palabra (III)
Suelto a mis perros en los días tristes
y les digo: "Husmead en la espesura,
corred las bestias": Y del fondo oscuro
salta un pájaro azul resplandeciente.
y les digo: "Husmead en la espesura,
corred las bestias": Y del fondo oscuro
salta un pájaro azul resplandeciente.
Rosendo Tello
lunes, 8 de mayo de 2006
Con la voz y la palabra (II)
¿Por qué soy tan feliz, dios santo,
si sólo llevo la muerte encima
y las cuatro monedas de mi salario?
si sólo llevo la muerte encima
y las cuatro monedas de mi salario?
Manuel Vilas
domingo, 7 de mayo de 2006
Con la voz y la palabra (I)
De cada residente mundial hay que hacer un poeta,
y hasta entonces...
...ninguno de los abetos abandonaremos la lucha.
y hasta entonces...
...ninguno de los abetos abandonaremos la lucha.
Emilio Gastón
Con la voz y la palabra
Estos días no puedo poner mis textos, no me atrevo, así que voy a poner los de otros.
Como hace un año, el ayuntamiento de Zaragoza ha llenado el centro de la ciudad con poesía hecha por autores aragoneses.
Copié las que más me gustaron hace un par de meses y voy a aprovechar para ponerlas ahora.
Voy a poner una cada día.
Espero que os gusten.
Como hace un año, el ayuntamiento de Zaragoza ha llenado el centro de la ciudad con poesía hecha por autores aragoneses.
Copié las que más me gustaron hace un par de meses y voy a aprovechar para ponerlas ahora.
Voy a poner una cada día.
Espero que os gusten.
jueves, 4 de mayo de 2006
Mediterráneo

¿Puede una persona del interior añorar el mar como si fuera algo suyo?
Cada año espero la llegada de las vacaciones para ir a Málaga.
De niña me quedaba todo un mes. Ahora una semana, a lo más quince días.
Cuando bajo del tren veo a mi familia esperándome. Les beso y entro rápidamente en el coche, impaciente por verlo, por olerlo.
Cuando el coche gira y él aparece, bajo la ventanilla e inspiro profundamente.
El aroma de la sal me invade.
El color azul, los distintos azules, acaparan toda mi atención.
Mi familia me habla pero apenas les escucho.
Seguimos por la carretera hacia el este.
Y lo sigo viendo, intermitentemente, entre los cerros.
Cuando llegamos se que todavía tendré que esperar todo un día para acercarme, para tocarlo.
Y el momento llega.
Borro las sombrillas, los turistas, los vendedores que gritan su mercancía.
Sólo queda el olor de los espetos y del salitre.
Entro en ese agua, siempre fría (gracias, corrientes), que me hace contraer todos los músculos del cuerpo.
Y meto la cabeza, abro los ojos y sonrío.
De nuevo estoy en casa.
martes, 2 de mayo de 2006
Crónica de Barcelona
El domingo vi el mar por primera vez en meses. Fue desde la ventanilla del tren. Un buen presagio para mi fin de semana.
He pasado en Barcelona 55 horas, de las cuales dormí apenas 11. Algo más de mi media pero mejorable.
Lo primero que piensas al llegar es que todo el mundo va a hablar en catalán. Gran error.
Los idiomas más hablados son español, chino, inglés, pakistaní, alemán... Casi de todo.
En los tres días que he estado apenas he oido catalán. Primera sorpresa.
Mi primera visión de la ciudad la salir del metro fue el Dunkin Donuts en el que había quedado el día siguiente. Segundo buen presagio, al menos no me perdería.
Lo segundo que vi fueron los puestos de flores llenos de rosas. Eso es malo, muy malo.
He andado mucho, me ha dado el sol y sobre todo he ido cada día a ver el mar.
El mar me produce tranquilidad, hace que me olvide de todos mis problemas al menos por un rato.
El domingo por la noche fui a una pequeña sala en la que había un pase de fotos y video con música en directo.
Cuando llegué estaba cerrada y pensé que me había equivocado de día o de hora, pero no.
Volví a la Rambla del Raval y me senté en un banco a escribir ésto mientras esperaba a que la abrieran. No me gusta entrar en los sitios cuendo están medio vacíos, sobre todo si voy sóla, como era el caso.
Era casi la hora pero decidí esperar algo más.
Pensé en volver a la mañana siguiente para ver el ambiente de ese paseo durante el día.
De noche sólo hay minibotellones de turistas e inmigrantes pakistaníes o indios ofreciendo latas de cerveza que yo rechacé amablemente.
He dejado de beber. Órdenes de mi psiquiatra.
A las 10:58 volví a la sala. No sabía si serían puntuales pero yo lo soy.
Cuadriculada hasta para llevar a cabo mis impulsos. Otra contradicción.
El lunes fue claramente un día dios. No podía ser de otra manera oiga, a pesar de lo mala que fue la película del IMAX (uu ).
Lo siento por los que no entienden este párrafo, pero es sólo para iniciados.
El martes ha sido día de compras y un largo paseo.
Tres días tranquilos en una ciudad aparentemente tranquila.
No resulta tan opresiva como Madrid y parece que todo sea más lento y con menos aglomeraciones.
Supongo que sólo lo parece, pero yo lo he visto así.
Se que tardaré mucho en volver a hacer otro viaje, pero también se que si puedo lo haré sóla.
He descubierto que me encanta la libertad que eso me da.
¿Es la libertad para mí estar sóla en un lugar desconocido? Probablemente.
He pasado en Barcelona 55 horas, de las cuales dormí apenas 11. Algo más de mi media pero mejorable.
Lo primero que piensas al llegar es que todo el mundo va a hablar en catalán. Gran error.
Los idiomas más hablados son español, chino, inglés, pakistaní, alemán... Casi de todo.
En los tres días que he estado apenas he oido catalán. Primera sorpresa.
Mi primera visión de la ciudad la salir del metro fue el Dunkin Donuts en el que había quedado el día siguiente. Segundo buen presagio, al menos no me perdería.
Lo segundo que vi fueron los puestos de flores llenos de rosas. Eso es malo, muy malo.
He andado mucho, me ha dado el sol y sobre todo he ido cada día a ver el mar.
El mar me produce tranquilidad, hace que me olvide de todos mis problemas al menos por un rato.
El domingo por la noche fui a una pequeña sala en la que había un pase de fotos y video con música en directo.
Cuando llegué estaba cerrada y pensé que me había equivocado de día o de hora, pero no.
Volví a la Rambla del Raval y me senté en un banco a escribir ésto mientras esperaba a que la abrieran. No me gusta entrar en los sitios cuendo están medio vacíos, sobre todo si voy sóla, como era el caso.
Era casi la hora pero decidí esperar algo más.
Pensé en volver a la mañana siguiente para ver el ambiente de ese paseo durante el día.
De noche sólo hay minibotellones de turistas e inmigrantes pakistaníes o indios ofreciendo latas de cerveza que yo rechacé amablemente.
He dejado de beber. Órdenes de mi psiquiatra.
A las 10:58 volví a la sala. No sabía si serían puntuales pero yo lo soy.
Cuadriculada hasta para llevar a cabo mis impulsos. Otra contradicción.
El lunes fue claramente un día dios. No podía ser de otra manera oiga, a pesar de lo mala que fue la película del IMAX (uu ).
Lo siento por los que no entienden este párrafo, pero es sólo para iniciados.
El martes ha sido día de compras y un largo paseo.
Tres días tranquilos en una ciudad aparentemente tranquila.
No resulta tan opresiva como Madrid y parece que todo sea más lento y con menos aglomeraciones.
Supongo que sólo lo parece, pero yo lo he visto así.
Se que tardaré mucho en volver a hacer otro viaje, pero también se que si puedo lo haré sóla.
He descubierto que me encanta la libertad que eso me da.
¿Es la libertad para mí estar sóla en un lugar desconocido? Probablemente.
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