Por lo que sé, la única prueba de la otra vida es,
en primer lugar, que no hay ninguna prueba, y,
en segundo lugar, que lamentamos mucho que no la haya
y que ojalá la hubiera.
Roger Ingersoll (1879)
en primer lugar, que no hay ninguna prueba, y,
en segundo lugar, que lamentamos mucho que no la haya
y que ojalá la hubiera.
Roger Ingersoll (1879)
no la hay porque si la hubiese mataríamos para irnos allá. Cualquier lugar mejor que éste.
ResponderEliminarun abrazo.
Nadie ha vuelto para explicar como es la otra vida.
ResponderEliminarSe vuelven muy discretos los muertos.
Besos.
Pues sí, lamentamos que no la haya.
ResponderEliminarPor mi parte parafraseando aquella famosa sentencia de Paul Éluard "Hay otros mundos..., pero están en éste".
ResponderEliminarHay otras vidas..., pero están en esta, es cuestión de buscarlas.